Boca y un enorme problema en el arco: lesiones, dudas y un mercado que queda lejos
Tan grande es el arco de Boca que ni cuatro nombres parecen suficientes para ocuparlo por completo. Tras el golpe que ...
Tan grande es el arco de Boca que ni cuatro nombres parecen suficientes para ocuparlo por completo. Tras el golpe que dejó en duda a Leandro Brey para el partido del sábado ante Huracán, y con el regreso de Javier García, quien lleva más de dos años sin atajar como titular, el equipo de Claudio Ubeda desbloqueó un nuevo nivel de dificultad en plena carrera por los dos grandes objetivos del semestre: la Copa Libertadores y el Torneo Apertura.
Sin margen reglamentario para incorporar un reemplazante -algo que ya se había evaluado tras la grave lesión de Agustín Marchesin-, Boca quedó envuelto en una situación incómoda: afrontará el duelo del fin de semana con un arquero que no llegará al 100% o con otro de 39 años que se mantuvo en el plantel más por su liderazgo puertas adentro que por actualidad futbolística, además de su histórica relación con Juan Román Riquelme. Frente a este escenario, el club evalúa la incorporación de un guardavallas de experiencia para el segundo semestre, aunque tal vez resulte demasiado tarde.
Si bien Boca llegó a este escenario a partir de una seguidilla de fatalidades -la rotura de ligamentos de Marchesin, en una acción sin pelota, y el fuerte traumatismo en la zona costal de Brey tras un choque involuntario con un rival-, la situación de los arqueros hace tiempo genera debate en el club, sobre todo por tratarse de un puesto decisivo para cualquier equipo con aspiraciones.
Todo comenzó con la salida de Sergio Romero, a finales de 2024. En junio de ese año, el arquero con más presencias y vallas invictas en la historia de la selección argentina había renovado su vínculo por 18 meses, luego de su gran Copa Libertadores 2023 y un muy buen arranque de temporada. Sin embargo, su altercado con un plateísta luego de un clásico con River en la Bombonera terminó sacándolo primero del arco y luego del plantel. Brey, de 22 años, se quedó entonces con la titularidad hasta el final de ese año, un período atravesado por tres entrenadores: Diego Martínez, que renunció tras el primer partido del ex Los Andes como titular; Mariano Herrón y Fernando Gago.
Brey recibió diez goles en 12 partidos, atajó cuatro penales en los cuartos de final de la Copa Argentina frente a Gimnasia -récord histórico en el club-, pero también estuvo bajo los tres palos en la derrota 4-3 ante Vélez, en una actuación lejos de su mejor versión. Así, pese a que el propio Riquelme lo había definido como “el arquero del futuro”, Boca salió en 2025 en busca de un viejo anhelo: Agustín Marchesin, con la mira puesta en el doble repechaje de la Libertadores y en el Mundial de Clubes de Estados Unidos. En paralelo, tomó una decisión que sorprendió: renovarle el contrato a Javier García por otro año, pese a que no atajaba desde marzo de 2024 y ya no era considerado por los distintos técnicos, ni siquiera para partidos secundarios.
En la serie contra Alianza Lima, en febrero del año pasado, Marchesin quedó en el centro de la escena, primero por su responsabilidad en el gol peruano en la ida, y luego por la llamativa decisión que tomó antes de la tanda de penales en la revancha, un episodio que terminó quitándole rápidamente el respaldo popular: en tiempo de descuento, pidió salir para dejarle su lugar a Brey, que si bien tenía mejores antecedentes en definiciones desde los doce pasos, ni siquiera estaba entrando en calor, una escena que dejó expuesta cierta desconexión entre el arquero y el cuerpo técnico. Finalmente, Brey no contuvo ningún penal y Boca quedó eliminado de toda competencia internacional.
Aunque Marchesin logró revertir parcialmente aquella imagen, nunca terminó de meterse del todo en el gusto de los hinchas. Incluso, a fines de 2025, cuando Boca aseguró su clasificación a la Libertadores y el vínculo de García volvía a llegar a su fin, también se especuló con la posibilidad de incorporar un futbolista de jerarquía para pelear un lugar, mientras Brey podía salir a préstamo o quedar como tercera opción. Pero la dirigencia volvió a renovarle a García y Boca acumuló tres arqueros con experiencia, aunque ninguno, por distintos motivos, que transmitiera confianza plena.
En ese proceso, desde el regreso de García en 2020, varios juveniles con proyección terminaron dejando el club por falta de oportunidades. Entre ellos, Manuel Roffo, arquero de la selección en dos Mundiales Sub 20, que rescindió en marzo de 2021 y siguió su carrera en Tigre e Instituto; Agustín Lastra, con pasos posteriores por Aldosivi, Independiente Rivadavia y Estudiantes de Río Cuarto, y Sebastián Díaz Robles, héroe en los penales de la Copa Intercontinental Sub 20 de 2024 y hoy en San Martín de San Juan.
Hasta el martes, el cuarto arquero era Fernando Rodríguez, misionero de 21 años, nacido en Santo Pipó, a 90 kilómetros de Posadas, que llegó a Boca en 2021 y hasta hace poco competía en Reserva con Valentín Perroud -hace dos semanas sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha-, Agustín Reynoso y Thiago Perruiset, sin que ninguno lograra adueñarse definitivamente del puesto. Porque así como la continuidad de García generó un embudo con los arqueros del club, tampoco ninguno de los juveniles consiguió imponerse por peso propio. Ahora, si Brey finalmente no llega en condiciones frente a Huracán, Rodríguez -que además integra la lista de la Libertadores- tendrá su primera vez en el banco de suplentes.
A mediados de abril, tras conocerse la lesión de Marchesin, Boca tuvo la posibilidad de incorporar otro arquero. Pero la búsqueda estaba condicionada no solo por los tiempos reglamentarios -cinco días corridos desde que se produjo la baja-, sino también porque, con el TMS cerrado, el apuntado debía actuar en el fútbol argentino. Además, Boca no tiene cupos disponibles para extranjeros, por lo que el panorama se volvía todavía más complejo. Y, con la competencia en marcha, algunos de los nombres que aparecieron sobre la mesa -Hernán Galíndez, Nahuel Losada- resultaban muy difíciles de sacar de sus clubes. En ese momento, Boca tenía puntaje ideal en la Libertadores y la dirigencia decidió afrontar el resto del semestre con Brey y luego reevaluar opciones en junio, con un escenario futbolístico más claro y mayores variantes en el mercado. Además, Marchesin recién volvería entre octubre y noviembre, cuando su contrato vence apenas un mes después, en diciembre.
Pero el panorama cambió tras las derrotas ante Cruzeiro y Barcelona como visitante, además del problema físico de Brey que, aunque no reviste la gravedad que se temió en un principio, encendió una señal de alerta de cara a lo que viene. Sobre todo porque los próximos partidos del Apertura serán decisivos y porque Boca todavía no aseguró su clasificación en la Libertadores, por lo que también serán determinantes los cruces ante los brasileños y Universidad Católica en la Bombonera. Ante los ecuatorianos, García respondió. No tuvo responsabilidad en el gol y, sobre el final, salvó al equipo del 2-0 de Héctor Villalba.
En principio, Ubeda no arriesgaría a ningún futbolista que no esté al 100 por ciento de sus posibilidades. Aunque, en el caso de Brey, al no tratarse de una lesión muscular ni ósea, sino de un fuerte traumatismo que le generó inflamación, su presencia no pondría en riesgo compromisos futuros. Sí, en cambio, podría quedar marginado por el dolor que le provoca al movilizarse.
Boca, que armó un plantel con variantes en casi todos los sectores, hoy sufre en uno de los puestos más sensibles. Y busca, contrarreloj, manos confiables para sostener la definición del primer semestre.