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Créditos: la morosidad aumenta en las empresas y golpea con más fuerza a las pymes

La suba de la morosidad en el sistema financiero dejó de ser un fenómeno acotado y empieza a consolidarse como una tendencia extendida entre empresas, con un impacto cada vez más visible en las ...

Créditos: la morosidad aumenta en las empresas y golpea con más fuerza a las pymes

La suba de la morosidad en el sistema financiero dejó de ser un fenómeno acotado y empieza a consolidarse como una tendencia extendida entre empresas, con un impacto cada vez más visible en las ...

La suba de la morosidad en el sistema financiero dejó de ser un fenómeno acotado y empieza a consolidarse como una tendencia extendida entre empresas, con un impacto cada vez más visible en las pymes y señales de deterioro que atraviesan sectores y regiones.

Según un informe del Banco Provincia, en base a cifras oficiales, en enero de 2026 el 12,5% de las firmas con crédito —una de cada ocho— registraba atrasos mayores a 90 días, lo que implica un aumento de 2,6 puntos porcentuales en el último año, uno de los incrementos más marcados de los últimos períodos en la cartera corporativa.

El dato marca un quiebre respecto de la dinámica reciente del crédito empresarial, que había mostrado mayor estabilidad que el segmento de familias.

Sin embargo, el promedio esconde diferencias profundas. Mientras que las grandes empresas mantienen niveles de mora relativamente contenidos, el deterioro se concentra en el entramado productivo más chico: en el 75% de los créditos de menor monto, la irregularidad alcanza al 13,5% de las firmas, lo que confirma que el problema golpea con mayor intensidad a las pymes y tiende a “suavizar” los promedios del sistema.

La radiografía sectorial muestra un patrón similar. Los mayores niveles de mora se concentran en actividades vinculadas al mercado interno: hoteles y restaurantes lideran el deterioro, con un 17,2% de firmas en situación irregular y un aumento de 4,9 puntos porcentuales en el último año. Le siguen pesca y el sector textil y de calzado, con niveles de 12,7% y 12,6%, respectivamente.

En contraste, el agro presenta una dinámica más contenida: la mora alcanza al 5,7% de las empresas, pese a haber subido 2,2 puntos porcentuales en el mismo período. Incluso en sectores con fuerte dinamismo reciente, como petróleo y minería, la irregularidad también creció con fuerza: pasó de 6,9% a comienzos de 2025 a 11,2% en enero de 2026. El dinamismo de la actividad no alcanza, por sí solo, para compensar el deterioro financiero.

La dinámica también fue transversal a nivel territorial. La mora aumentó en todas las provincias durante el último año, con subas más marcadas en Santa Cruz (+6 puntos porcentuales), La Rioja (+5,6) y Chubut (+5,4), mientras que en Neuquén trepó 4,4 puntos. El patrón refuerza la idea de que el fenómeno no responde a situaciones puntuales, sino a factores macroeconómicos más amplios.

Ese diagnóstico es consistente con otras mediciones privadas. Según la consultora LCG, cerca del 15% de las asistencias crediticias corporativas ya existentes empeoraron su situación en el último año, lo que sugiere un deterioro extendido dentro de las carteras vigentes y no sólo en nuevas originaciones. “El deterioro fue rápido y generalizado”, señalaron, y advirtieron que los indicadores actuales podrían estar subestimando el problema por el peso de las grandes empresas en los promedios.

Detrás de este fenómeno hay una combinación de factores: tasas de interés elevadas durante buena parte de 2025, desaceleración de los ingresos reales y un cambio en la dinámica inflacionaria que redujo la licuación de las deudas, aumentando el peso real de las obligaciones.

Al mismo tiempo, la expansión del crédito durante 2025 amplió la base de clientes hacia segmentos de mayor riesgo, elevando la exposición del sistema a carteras más vulnerables.

El impacto ya se traslada al comportamiento del sistema financiero. Con mayor percepción de riesgo, los bancos endurecen sus criterios de otorgamiento, priorizan la calidad de cartera y muestran una mayor selectividad, especialmente en el crédito a empresas de menor tamaño. En ese contexto, la morosidad empieza a consolidarse como una de las principales variables a seguir para la evolución del crédito.

El deterioro no se limita a las empresas. Según la consultora 1816, la mora en los préstamos a hogares habría alcanzado el 10,6% en enero, un máximo en más de dos décadas y con 15 meses consecutivos de suba, lo que refuerza la idea de un deterioro más amplio en la calidad del crédito.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/creditos-la-morosidad-aumenta-en-las-empresas-y-golpea-con-mas-fuerza-a-las-pymes-nid22032026/

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