Nazareno, de Gran Hermano: entre los sacrificios que marcaron su adolescencia y el mal sabor que le dejaron sus últimas horas en la casa
En un mano a mano contra Danelik, Nazareno Pompei quedó eliminado de Gran Hermano: Generación Dorada. Aunque de carácter amable, ...
En un mano a mano contra Danelik, Nazareno Pompei quedó eliminado de Gran Hermano: Generación Dorada. Aunque de carácter amable, una feroz discusión con Pincoya llevó a este jugador a perder los estribos y meterse de lleno en una pelea que, quizá, terminó de sellar su destino. En una charla con LA NACION, Nazareno repasa su juego en la casa, pero también su carrera como futbolista e invoca un profundo recuerdo familiar.
-¿Qué imagen sentís que dejaste en tu paso por Gran Hermano?
-La última imagen que quedó fue la que yo no quería que quede, la que no me gusta, que es la pelea con Pincoya. La verdad es que en dos meses y medio nunca me había enojado, y mucho menos había tenido una reacción como la que tuve, así que me quedé un poco mal por eso. Esa actitud no es algo que me represente. Pero después, yendo más para atrás, mirando el tiempo que estuve, la reacción de la mayoría de mis compañeros y los comentarios cuando me fui, yo siento que dejé una imagen en la que soy una persona muy alegre, muy divertida. Yo me siento muy querido, y di todo lo que tenía que dar ahí adentro. Tomé malas decisiones, obviamente, por eso terminé afuera. Hay cosas del juego que tuve que replantearme y por eso me gustaría ir al repechaje.
-En esta edición hay mucho movimiento, jugadores que salieron por temas de salud y otros que entraron a reemplazarlos. Estando adentro de la casa, ¿cómo sentían cada ingreso?
-Al principio nos shockeaba un poco, porque no es normal ver una cara nueva y que un compañero o una compañera se vayan por un problema de salud o psicológicos. Era horrible ver que un compañero se iba por eso. Siempre decíamos que si alguien se tenía que ir, tenía que hacerlo por la puerta grande, y más porque la mayoría de los que se fueron, eran gente a la que yo quería, que compartía cosas conmigo, como pasó con Mavinga, Andrea o La Maciel. Pero llegó un momento que, con tanto movimiento que hubo, uno se terminaba por acostumbrar a ver caras nuevas. A medida que pasaba el tiempo, lo pensaba más desde el juego y ahí sí era medio una cagada, porque los que entraban tenían más información y les era mucho más fácil desenvolverse adentro y saber para dónde encarar.
-Antes de entrar en este Gran Hermano, ¿habías fantaseado con ingresar a un reality?
-Apareció seis meses antes. Toda mi vida jugué al fútbol, desde que tengo seis años. Dejé todo por mi carrera de futbolista, por suerte pude llegar a debutar profesionalmente y a vivir de eso hasta finales de 2024, que se terminó mi último contrato. Ahí decidí dejar de jugar temporalmente porque no sabía qué quería hacer, estaba indeciso. Y pensando en eso, quise arriesgarme y jugármela. A mí me gusta mucho el medio, la comunicación, la gente, las cámaras. Siento que eso es algo en lo que me desenvuelvo bien, y que realmente me apasiona. Y me puse a pensar qué podía hacer para llegar a eso, porque tengo 27 años, vengo de una carrera en el fútbol, y no tenía mucho tiempo para arriesgar porque los pocos ahorros que tenía se iban terminando. Entonces era difícil pensar cuánto tiempo podía aguantar hasta que se diera algo. Yo Gran Hermano lo consumo desde chico, porque a mi abuela le gustaba mucho. Y ahí empecé a pensar en entrar, mandé un formulario, hice el casting y se dio.
-¿Qué recordás de ver el programa junto a tu abuela?
-El recuerdo que tengo es verlo a la tarde cuando hacían Espiando la casa, que mostraban las pruebas y las actividades, y mi abuela tomando mate tirándole cucharadas de azúcar a la yerba y yo sentado al lado mirándolo. Y después también verlo en la costa. Me acuerdo que nos íbamos en enero a Lucila del Mar, y mi abuela lo miraba a la noche y cenábamos viendo eso. Era chico en esa época, habrá sido en el 2007. Mi abuela fue una persona con la que yo viví mucho tiempo, ella falleció hace unos años.
-¿Qué pensás que diría tu abuela si supiera que estuviste en Gran Hermano?
-¡Se hubiese vuelto loca! Yo llevé tres fotos a la casa y una era de mi abuela y yo, la tenía atrás de la cama. Ella ahora estaría muy enojada porque salí, muy enojada con la gente que me critica. La vieja estaría indignada y rezando para que yo pudiera entrar nuevamente. Sé que ella me estaría acompañando a muerte.
-¿Qué sentís que sacrificaste con tu carrera como futbolista?
-Por el fútbol me cambié de colegio tres veces. Primero porque en el primario iba a un colegio con doble escolaridad. Cuando llegó el momento de las inferiores, el entrenamiento por lo general arrancaba entre las dos y media y las tres de la tarde y yo no llegaba. Entonces ahí me cambié a un colegio turno mañana. Cuando avancé a la séptima división se da vuelta el turno y entrenaba a la mañana, y ahí de vuelta me cambié al turno tarde. Después no me daba el horario porque en ese momento jugaba en Lanús y me quedaba lejos de mi casa, y entre que llegaba del club y almorzaba, no llegaba al colegio. Entonces me tuve que anotar en el colegio de agremiados para poder rendir libre el secundario. Yo no tuve fiesta de egresados, ni vacaciones con mis amigos, porque las temporadas arrancan entre el 3 y el 7 de enero. Si te toca jugar un martes, concentrás un lunes; si jugás un domingo, concentrás el sábado; si jugás el martes, entrenás todo el fin de semana. Todo lo que es la parte social, lo dejás de lado porque tu vida es tu carrera. Todo se adapta al día que jugás y los días que jugás no son fechas fijas. También depende si se televisa, y más en el ascenso. Entonces vos adaptás toda tu vida a eso.
-¿Y con Gran Hermano sentís que tuviste que sacrificar algo de tu personalidad?
-Se me hizo muy fácil la estadía en la casa porque realmente tenía muchas ganas de entrar, y a mí me gusta mucho estar con gente; eso es algo que me encanta. Me gusta conocer gente nueva, romper el hielo con gente de distintas edades, de distintos lugares. Sabía que eso no iba a ser un limitante. No sufrí el extrañar, estaba tan metido en el juego, en el show y en mis vínculos, que en ningún momento padecí el extrañar. Lo que sí me costó mucho es que tengo un humor un poco más barrial, y suelo decir cosas un poco subidas de tono, pero en televisión tenés que regular las palabras. A mí lo que me costó mucho es que siempre yo quiero tener todo bajo control, y ahí adentro es imposible, no tenés manera. Creo que eso fue lo que más me costó. Pero no siento que haya resignado nada, estuve adonde quería estar, la pasé increíble, conocí gente increíble. Obviamente tengo ciertos reproches conmigo mismo sobre decisiones en el juego, cosas que hice y que no hice.
-¿Qué tenés ganas de proyectar para tu futuro?
-Me quiero instalar en el medio, me encanta. La tele la estoy descubriendo ahora y lo poquito que hice hasta hoy, en lo de Georgina Barbarossa y en el debate, me encantó. Me gusta mucho la cámara, me encanta hablar, el streaming. También quiero conocer el mundo de las redes, muchos de los chicos que conocí adentro son recontra de las redes y me fueron explicando muchas cosas y eso me copó. Pero espero mucho poder insertarme en el medio y empezar a trabajar y vivir de esto. Me gusta mucho la comunicación, y el cariño de la gente es lo que más me llama la atención, cómo la gente reconoce a las figuras, el acercamiento, el ida y vuelta. Es algo que realmente me apasiona.