Generales Escuchar artículo

Qué hay detrás de la nueva preocupación de los argentinos en las encuestas

“Estoy frustrado”, dice Tomás, estudiante de Derecho de 23 años. Vive con su mamá y su pareja –ambos jubilados- en Belgrano, y hace 8 meses que busca trabajo. Ya con cierta resignación, ...

Qué hay detrás de la nueva preocupación de los argentinos en las encuestas

“Estoy frustrado”, dice Tomás, estudiante de Derecho de 23 años. Vive con su mamá y su pareja –ambos jubilados- en Belgrano, y hace 8 meses que busca trabajo. Ya con cierta resignación, ...

“Estoy frustrado”, dice Tomás, estudiante de Derecho de 23 años. Vive con su mamá y su pareja –ambos jubilados- en Belgrano, y hace 8 meses que busca trabajo. Ya con cierta resignación, “por la plata”, aclara, aceptaría un empleo que no tuviera nada que ver con lo que aprende en la facultad.

“No está fácil”, describe y cuenta: “Una vez tuve una entrevista para trabajar en un cine y de las cinco personas que estábamos esperando, cuatro éramos estudiantes universitarios arriba del segundo año de la carrera”.

Lentamente, en paralelo con el proceso de desinflación que impulsa el gobierno de Javier Milei, el mundo del trabajo comenzó a volverse una preocupación para los argentinos. Una de las principales, dicen los analistas. Detrás de esa sensación, hay números que avalan el miedo a perder o no encontrar un trabajo, y las alarmas por no llegar a fin de mes.

Los números oficiales del Indec –encuestas- y del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) -registros- muestran que el empleo en la Argentina perdió en cantidad, pero, sobre todo, en calidad desde que el libertario lanzó su plan de estabilización. No es un fenómeno nuevo, pero se profundiza. Vale una aclaración importante: el trabajo está estancado en el país desde 2011 y los ingresos de los argentinos caen, por lo menos, desde 2018, pero la promesa de cambio de quienes gobiernan hoy era bajar la inflación -un logro que comenzó a encontrar obstáculos- y ofrecer un plan de crecimiento. Curiosamente, según el Indec, la economía avanzó 4,4% en 2025, pero las oportunidades laborales no se multiplican. Incluso caen.

Una causa probable es que la economía, como describió la Unión Industrial Argentina (UIA), es, en realidad, tres economías en una. Aparecen sectores que crecen impulsados por el agro y la energía; otros estables, porque están vinculados a la demanda inelástica (son aquellos en los que la cantidad que se compra no depende de que el precio suba o baje), y otros rubros van en caída afectados por el bajo consumo y la mayor competencia importada.

Sin embargo, en un contexto de expansión despareja entre sectores, con una estabilización en curso y una transformación productiva desordenada, lo que se destaca es la creciente dificultad para conseguir un empleo de calidad. En el mundo formal, con trabajos registrados, la tasa oficial de entrada a un trabajo en blanco se achicó, mientras la de salida se mantiene constante en términos históricos. Por eso, quienes no consiguen un trabajo en blanco terminan “monotributeando” o en la informalidad, y, peor aún, como cuentapropistas en negro, haciendo changas; otros se suman al mundo de las plataformas.

“En términos de más largo plazo, la tasa de salida del cuarto trimestre de 2025 es baja en relación a los valores históricos. El problema eventualmente es el volumen de incorporaciones”, contó en off the record un hombre que sigue de cerca los números del mercado laboral. Y agregó: “Es algo equivalente a lo que ocurre con las empresas. Todo el mundo se alarma por los cierres, pero en realidad el número está dentro de la media histórica. El problema es el volumen de aperturas, que está en mínimos históricos”.

Los datos oficiales del empleo

En la actualidad, la cantidad de desempleados –proyectando a la población total- supera los 1,7 millones, según el Indec. La tasa del 7,5% del cuarto trimestre de 2025 no es alta a nivel mundial. Está más bien en un punto intermedio -según los especialistas- frente a otros países. Lo que preocupa es la tendencia que mantiene pese a que el PBI crece.

Según el SIPA –que sólo toma empleo registrado, la mitad de la torta- entre diciembre de 2023 y de 2025, hay 493.700 trabajadores formales menos (son CUIL dados de baja de privados, públicos, autónomos y monotributistas). En una pormenorizada radiografía, la consultora ExQuanti habla de 398.936 menos en dos años si se proyecta la población total que releva la EPH del Indec. La diferencia en los datos tiene que ver con que la primera son registros y la segunda una encuesta. La tendencia es similar.

Sin embargo, lo más significativo del cuadro que pintan los técnicos de ExQuanti es que el empleo que más creció en los dos últimos años es el de más baja calidad: los informales, entre 2023 y 2025, avanzaron en 339.528 personas. Es probable además, dicen, que la mayoría de ellos fueran cuentapropistas informales. En ese período aumentaron 336.602. Los técnicos de ExQuanti destacaron que los informales en puestos de trabajo independientes crecieron 12,57% en dos años. A contramano, según los datos oficiales del Indec, los registrados en blanco cayeron 3,93%.

Aunque la desocupación trepó a 7,5% al cierre del año pasado y fue la tasa más alta para un cuarto trimestre desde 2020, los ocupados se ubicaron sólo 0,1% por debajo del mismo período de 2023, según Equilibra. ¿Qué compensó? La suba de monotributistas y cuentapropistas informales, o sea, la pérdida de calidad en la composición de la torta del mercado laboral.

El “monotributismo” -la cantidad de esos trabajadores tuvo un alza de 7,8% desde que asumió Milei, pero ya subía fuerte antes- no redujo la informalidad. A contramano, creen en la Secretaría de Trabajo, ese fenómeno está asociado a “la inserción laboral de personas con educación terciaria y universitaria en un contexto marcado por la escasa generación de oportunidades de inserción laboral”. Las personas de otros segmentos caen en la informalidad.

Los empleos perdidos se concentraron en sectores intensivos en mano de obra como industria (su actividad cayó 5% anual), construcción (+0,9%), o comercio (-2,2) que tuvieron una performance despareja frente al resto de la actividad. Las manufacturas, según la UIA, perdieron 38.971 empleos en 2025. Desde que asumió Milei superan los 65.000. La construcción, que, según Empiria se mantiene 20% debajo de los niveles de noviembre de 2023, perdió desde entonces 66.000 empleos formales, la tercera parte de toda la caída del empleo privado registrado. Aunque recuperó 73.000 informales.

El último informe de la Secretaría de Trabajo también muestra un desafío geográfico en el país: las expectativas de generación de empleo decrecen en el Gran Buenos Aires (donde se asientan los polos industriales por caso), mientras avanzan –levemente- en el resto de la Argentina.

Los trabajadores de las apps

Otro tema es el crecimiento exponencial de los trabajadores de plataformas, que recién ahora encontraron con la reforma laboral un marco legal. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre marzo de 2020 y junio de 2023 se triplicaron, o sea, crecieron un 289,5% en la Argentina. El informe del BID estimó que pasaron de 23.204 trabajadores a 67.184 en tres años.

El equipo que coordina el diputado del PRO Cristian Ritondo –el que elaboró el marco legal vigente- relevó a febrero pasado que ya eran casi unos 450.000. Vale aclarar que muchos de los puestos declarados por las propias empresas se duplican: es habitual que un trabajador de Cabify, por caso, use al mismo tiempo Uber y Didi. Lo mismo con las apps de reparto (Rappi o PedidosYa).

Según datos del BID a 2023, un 64,3% de estos trabajadores se conectaba menos de 3 horas por día: 41,7% utilizan la app entre 1 y 10 horas semanales; y el 22,6%, entre 11 y 20 horas. Los jóvenes de 18 a 24 años aumentaron significativamente: del 24% en mayo de 2022 al 32,5% en noviembre de 2023. El 55% de las mujeres se conectaban menos de 20 horas al mes versus el 49,3% de los hombres. Dentro del universo que hace 20 horas al mes, el 57% eran entonces menores de 24 años. Sólo el 9,9% trabajaba el equivalente a un empleo de tiempo completo.

Tras una consulta de LA NACION, en el Indec contaron que la EPH capta a los trabajadores de plataformas dentro de la población ocupada, “en la medida en que cumplen con la definición general de ocupación”. Sin embargo, la encuesta no incluye hoy preguntas específicas que permitan identificar el uso de plataformas digitales en la actividad laboral, por lo que “no es posible distinguirlos como una categoría particular dentro de sus resultados”.

El temor en las encuestas

“Los datos del mercado de trabajo del cuarto trimestre de 2025 muestran un marcado deterioro pese a la expansión del nivel de actividad en dicho período”, concluyeron en Equilibra. “La mejora concentrada en pocos sectores que no demandan mucha mano de obra en los grandes centros urbanos explicaría esta paradoja. Por último, el deterioro del mercado laboral ayuda a entender por qué aumentó la preocupación por el desempleo en la opinión pública”, completaron en la consultora privada de Martín Rapetti.

Esa intranquilidad entre los argentinos se ve muy clara en las encuestas de opinión pública. En enero de 2024, según un relevamiento de Casa Tres, que dirige Mora Jozami, la inflación era la primera preocupación para un 27% de los consultados. El desempleo, en cambio, estaba lejos, en el puesto siete. El mes pasado, la inflación ocupaba el noveno escalón, mientras la desocupación trepaba al tercer puesto (13%). Según la histórica encuesta que repite con asiduidad Synopsis, de Lucas Romero, el principal problema que afecta a los argentinos es el desempleo (28,6%); luego aparecen la corrupción (26,2%) y la inflación (15,9%). Sin embargo, en un relevamiento coyuntural –paralelo a la encuesta histórica que suele reincidir en la temática-, Romero detectó otro problema que se destaca: los bajos salarios (44,9%).

Qué pasa con los sueldos

La situación de los ingresos es la otra cara del mercado laboral a mirar si se busca entender el malhumor social. Los salarios, después de recuperarse en 2024 (sobre todo los privados registrados; no así los públicos) tuvieron un avance de 28,8% en 2025, mientras que los precios subieron 31,5%. Equilibra los registra aún por debajo del nivel que tenían en noviembre de 2023, cuando el gobierno libertario asumió las riendas de la Casa Rosada.

El problema, vale aclararlo, tiene años. Según el Iaraf, en los últimos ocho años un empleado privado formal perdió 16 salarios mensuales promedio del año 2017; un público 21 salarios y un privado informal 29 salarios.

Sin embargo, en el marco de un plan de estabilización que cambió precios relativos, como el llevado adelante por Milei, son muchos los especialistas que prefieren mirar otro indicador: el ingreso disponible en el hogar. Se trata de un índice que no sólo registra el aumento de los salarios en el tiempo, sino que cruza esos datos con los aumentos de los gastos en el mismo período.

Empiria, Ecolatina y Equilibra estiman que “el puchito” que queda después de pagar los gastos fijos en el hogar mejoró fuertemente luego de la devaluación del primer año de Milei, se estancó a mediados de 2025 y todavía se mantiene por debajo del nivel que mostraba en 2023. Eso explica, sugieren los especialistas, los problemas que tiene el consumo masivo para levantar. A eso se suma la presión sobre los salarios que ejerce una mora en crecimiento en las tarjetas de crédito para llegar a fin de mes.

Quien mostró una mirada disidente al respecto fue el econometrista de la Universidad Di Tella (UTDT), Martín González Rozada. El 3 de este mes esgrimió que entre el primer trimestre de 2024 y el tercero de 2025, el ingreso total familiar real subió 47,9% y los gastos fijos pasaron de 36,5% a 38,8%. “La recuperación salarial superó el encarecimiento de los servicios”, dijo, y afirmó, con datos del Indec, que el ingreso disponible superaba el que se registraba en noviembre de 2023, cuando llegó Milei.

Sin embargo, otros indicios que reflejan que los ingresos no alcanzan para muchos asoman en el informe oficial sobre mercado de trabajo del Indec. Fueron los crecimientos en el cuarto trimestre -frente al anterior- de la sobreocupación y de la subocupación demandante. O sea, de los que trabajan más de lo que deberían o quienes tienen trabajo pero necesitan más. En ambos casos, los especialistas suelen remitir a los problemas de ingresos.

Mendoza vuelve a destacarse en el mapa productivo del país.

Se dio a conocer el ranking de variación en el empleo privado registrado y, tras dos años completos de gestión del presidente @JMilei en la Nación y de nuestro gobierno en la Provincia, Mendoza se ubica entre las… pic.twitter.com/WjmYCqhtzG

— Alfredo Cornejo (@alfredocornejo) March 6, 2026

El mundo del trabajo, parece, se convirtió en una preocupación para los argentinos, luego de que el Gobierno doblegara la altísima inflación heredada y pese a que esa batalla no esté aún ganada. Es claro que, pese a que parte de la economía crece, hay poco para festejar. Sólo así se entiende que, días atrás, un gobernador aliado (Alfredo Cornejo) celebrara en las redes -frente a todos- que su provincia era una de las que menos empleo perdía en el país.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/que-hay-detras-de-la-nueva-preocupacion-de-los-argentinos-en-las-encuestas-nid21032026/

Volver arriba