Un nuevo estudio cambia todo lo que se creía sobre el origen de las pirámides de Giza
El investigador Antonio Ambrosio plantea que una civilización avanzada, anterior al Egipto dinástico, construyó los monumentos basándose en anomalías técnicas y astronómicas. Ambrosio public...
El investigador Antonio Ambrosio plantea que una civilización avanzada, anterior al Egipto dinástico, construyó los monumentos basándose en anomalías técnicas y astronómicas. Ambrosio publicó recientemente un estudio titulado The Pyramids of Giza: Legacy of an Unknown Civilization, en el cual sostiene que la Gran Pirámide y sus estructuras adyacentes no fueron obra de los faraones de la IV Dinastía, sino de una cultura desaparecida hace 12 milenios.
El trabajo, difundido a través de la plataforma Academia.edu y aún pendiente de revisión por pares, desafía la cronología oficial de la egiptología al proponer que los monumentos de Giza son el legado de una tecnología superior que los egipcios posteriores intentaron emular sin éxito.
Evidencias de una tecnología constructiva superiorEl argumento de Ambrosio se fundamenta en la precisión técnica de la Gran Pirámide, cuya nivelación de base y cortes en bloques de granito resultan difíciles de explicar con las herramientas de cobre atribuidas a la época de Keops. El autor destaca que las pirámides construidas posteriormente muestran una calidad técnica inferior, lo que sugiere una involución arquitectónica en lugar de un progreso gradual.
Asimismo, el estudio señala la ausencia de momias y ajuares funerarios originales en las tres grandes pirámides. Mientras la versión académica atribuye este vacío al saqueo histórico, Ambrosio cuestiona si estos edificios fueron realmente concebidos como tumbas, dado que el sarcófago de la Cámara del Rey fue hallado sin inscripciones ni restos biológicos confirmados.
Erosión hídrica y alineación astronómicaUn pilar central de la investigación es la geología de la Esfinge. Ambrosio retoma la hipótesis de la erosión hídrica, lo que sugiere que las marcas de desgaste en el monumento fueron causadas por lluvias persistentes que solo ocurrieron en la región miles de años antes del 2500 a.C. Esta teoría situaría el origen del complejo en el final de la última glaciación.
A esto se suma la correlación astronómica con el cinturón de Orión. Según el investigador, el diseño del complejo de Giza responde a un conocimiento sofisticado del firmamento que coincide con posiciones estelares de hace 12.000 años, lo que reforzaría la idea de un plan maestro heredado de una tradición mucho más antigua que la cultura faraónica conocida.
El debate entre la egiptología y la hipótesis alternativaLa comunidad académica mantiene su postura basada en evidencias como los papiros de Wadi al-Jarf y los grafitos hallados en las cámaras de descarga que mencionan a Keops. No obstante, Ambrosio insiste en que no existen pruebas arqueológicas directas (como herramientas o asentamientos) que expliquen cómo se alcanzó tal perfección técnica en el periodo dinástico temprano.
Por otro lado, los críticos del estudio señalan que, para validar la existencia de una civilización anterior, se requieren pruebas estratigráficas y restos materiales más allá de las propias pirámides.
Por Jaider Felipe Vargas Morales